¿Qué son “las tres ces” y por qué son tan importantes?

¿Qué son “las tres ces” y por qué son tan importantes?

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En una de nuestras últimas entradas hablábamos sobre el rediseño que Microsoft planea acometer sobre Office 365, una actualización que, entre otras, presentaría novedades en aspecto, funcionalidades, búsqueda o simplificación en la experiencia de usuario. Una mejora que ya está disponible para usuarios comerciales y que pronto también lo estará para los más de 1.000 millones de persona que usan Office 365 al mes, y que Microsoft ha hecho efectiva a partir del concepto de “las tres ces”. Ahora bien, ¿qué son? Y, sobre todo, ¿por qué son tan importantes como para servir de guía en un proyecto de tal magnitud?

“Las tres ces” es, básicamente, un conjunto de principios con una base de tres patas, las cuales empiezan todas por la letra c: clientes, contexto y control.

La primera de ellas es la de clientes. Está fuera de todo sentido común llevar a cabo una acción empresarial sin tener en cuenta a los clientes, que son los usuarios finales. Su satisfacción con el producto final determinará el resultado positivo o negativo de todo el trabajo, el cual contará con más probabilidades de éxito si se definió pensando en este usuario final. Para ello, primero habremos de tener claro qué tipo de clientes son los nuestros: qué precisan y cuál es su comportamiento con la herramienta, además de tenerles en cuenta en el proceso de creación y, sobre todo, de validación.

La segunda es el contexto. Un punto fuerte de Office 365, pero también de cualquier producto o servicio que queramos lanzar, ha de encontrarse en cuánto de multidisciplinar este sea. Esto quiere decir que, dado que no todos los usuarios van a emplear el servicio de la misma manera ni con la misma finalidad, debe ofrecer una experiencia lo más cercana posible al contexto ideal que requiere su motivación para con el producto o servicio. Un ejemplo de lo que sería potenciar la importancia del contexto podría ser hacer más visibles los comandos más relevantes para su trabajo, sin olvidar tendencias tan importantes en el trabajo de hoy día como la posibilidad de que este trabajo sea compartido con otros usuarios o que esté integrado en una plataforma de colaboración.

Ahora bien, una solución tecnológica no puede ser diseñada pensando en el cliente final ni crear un contexto en que este se sienta cómodo si no está el control en su poder en todo momento. Como decíamos a la hora de analizar la importancia del contexto, no todas las funcionalidades de una solución tecnológica son del interés del usuario, ni todas tienen el mismo grado de importancia según cuál sea el objeto de la misma. Es por ello que un usuario debe tener el control para activar o desactivar las interfaces que considere oportunas. De este modo optimizará los recursos del software y la satisfacción de su experiencia será mayor.

El rediseño de Office 365 ha sido atajado siguiendo esta guía de “las tres ces”, pero no es exclusividad de Office, puesto que cualquier aplicación ha de seguir este esquema para poder valorar con éxito su empleabilidad.

“Las tres ces”, si extrapolamos, son además aplicables a muy diversas funciones, no solo tecnológicas. Otro punto a considerar para su expansión como una guía de trabajo internacional es la coincidencia con el inglés, puesto que en este idioma los principios contenidos empiezan por la misma letra, formando “the three Cs”: customers (clientes), context (contexto) y control (control). Un concepto universal que en Microsoft ya funciona a pleno rendimiento.

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